MUERTE CONSTITUCIONAL
Payaso de mentiras, debes morir.
Mirarlo carcomía mis ojos, ahí sentado fijó el puesto con la piel ya reseca, pudrió mi mano de solo tocarla.
Gritarle al oído que dibuje a Ofelia era inútil, se la había comido no tenia con quien guiarse pues la foto hecha ceniza se esparcía por la alcoba.
Esta bien, congelarlo dije, pensarlo dos veces fue mi intención, abrazarlo hasta dejarlo muerto y sonriendo que quede pálido como el alemán que me lo regalo.
Lo mate y ahora esta ahí embalsamado con periódico y pintado por cierto con las cenizas de Ofelia.
¡Olvide quemarle ombligo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario