lunes, 6 de julio de 2015

DOS POR TRES
Busquemos un mapa que de rabia personal, sea el eje del camino que escogimos.
Literalmente habíamos perdidos la cuenta, el equipaje, el control, eran a través de los dedos del sol que el día se aclaraba, porque se tornaba oscuro como las oportunidades de supervivencia. Casi muertos y sin agua, nuestros reflejos eran cadáveres.
El árbol allá sobre la cima y bajo el mundano cielo, era la única señal en la estúpida nada al final la noche quebranto nuestros ojos y como cristales rotos, llorando nos dormimos, no abrazados, separados casi ligeros y densos, tan solo con la esperanza de un mañana que nos permita encontrar unicornios.
MI LIBRO NUNCA ENCONTRADO 
¡Por favor es solo una amistad!
Del centro de su mano, disparó lo que parecía un hilo usado y viejo. No importaba razones, el cuchillo manchando otorgaba huir e insultar a la luna
¡Por favor es solo la luna! Nos sigue como siempre y es típico compañeros, que así como olvidamos llegar hasta la Frutsd, olvidemos que nuestro sudor esta bajando del Everst.
¡Por favor es solo el Everest! No esperes sonríele, aunque el sol le derrite y el tiempo te demacre, trata de cerrar la puerta al Horizonte.
Uno, dos, cuatro días, cinco, seis o siete meses, cada uno dejaba rastros de amistad, bautizada por la luna y congelada por el Everest.
LOS NÚMEROS Y SU CONTINGENTE 
22:50
1357 parejas están teniendo un orgasmo,
340 de ellas previamente se excitaron escuchando música,
118 de ellas produjeron su cita tras un mensaje de whatsapp,
28 decidieron hacerlo en su cama,
26 se están grabando, 
6 disfrutan en la cocina,
102 es la habitación de una de ellas,
238 se dejaron llevar lentamente,
560 trataron de conservarse y las circunstancias los vencieron.
Martes y música de todo tipo como para aquellos que en placer disfrutan, de lo que la noche promovió. El latido del silencio es la sombra de sus voces.
SIN TITULO
En Heaven's Gate encontró lo que siempre buscó.
Vivió creyendo que era extraterrestre, dejó zapatos, dama, casa y chocolate.
Se casó con una de las integrantes de la secta.
Su amor irónico los elevaba y bajaba de una nube a otra.
Consumían LDS juntos. Marshall Applewhite los casó,
Desde un ovni las felicitaciones no se hicieron esperar.
Llego la hora, el fin estaba a la vuelta de la esquina, tranquilos y felices esperaban la señal, el cometa pasó, se castraron y se embriagaron de limón, se suicidaron, vestidos de negros subieron pronto, allá al lugar esperado, al cielo físico, pues las naves habían llegado.
Murieron besando la felicidad.

MUERTE CONSTITUCIONAL
Payaso de mentiras, debes morir.
Mirarlo carcomía mis ojos, ahí sentado fijó el puesto con la piel ya reseca, pudrió mi mano de solo tocarla.
Gritarle al oído que dibuje a Ofelia era inútil, se la había comido no tenia con quien guiarse pues la foto hecha ceniza se esparcía por la alcoba.
Esta bien, congelarlo dije, pensarlo dos veces fue mi intención, abrazarlo hasta dejarlo muerto y sonriendo que quede pálido como el alemán que me lo regalo.
Lo mate y ahora esta ahí embalsamado con periódico y pintado por cierto con las cenizas de Ofelia.
¡Olvide quemarle ombligo!
ROSA
Su error fue leer a Poe; pensativa después de todo, la música le embriagaba. 
Pobre Rosa, guardada en la esquina, postrada en el mundano cielo, silenciada antes de cantar, dibujando lineas de una pretendida libertad, que quizás su abuelo hubiese criticado.
Bebe bajo el hechizo psicológico del caudal de sus ojos y habla influenciada por un agudo y solido juicio, 
Enmarcando los errores, describiendo su epiteta vida. 
Como no va a ser dramático verla si las lagrimas le mutilaban la lengua y le oxidaban la piel, siendo ama intelectual de su siglo añejo y de versos olvidados.
Sin marido, ni miedos, solo dedos en las manos dibujaban su accionar, hacer música era opcional pero carecía del mas mínimo talento. Risa palida de labios secos.
Después de todo, Rosa era solo mofa e impulso.
DESIERTO, COMO MIS DÍAS.

El desierto ya roto por la lluvia de mis ojos,
triangulaba a la luna,
a la noche,
y al país.

Manejando las estrellas,
podían fallecer como la luna,
hacer del desierto algo eterno,
o crear en él,
el infinito de Buzz Lightyear.

Flores que un día,
fueron ejemplo a la biología,
ahora están en mis manos,
arrancadas, pálidas,
sin música y sin desierto,
sin mi,
han muerto con el firmamento,
y sin pétalos no han de volver.

El riachuelo que un día,
fue buscado con ansias,
es parte de mi vida,
en mis venas como sangre.

Yo soy desierto,
viejo y cansado,
poco aventurado,
espejo dela soledad,
sujeto de la investigación,
de poemas y perdición.

Yo soy desierto,
desierto de sonrisas,
casado con el viento,
formado por arena,
mutilado por el tiempo,
con ganas de ese charco,
que el sol ayer secó.

Sin amigos como los camellos,
con esperanza de encontrarlos,
así soy yo cuando pienso,
que no soy más que un desierto


SEÑORA DE PAPEL

Señora de papel,
formada por manos vacías,
señora que no admira,
ni las más profundas poesías.

Señora mía,
que no muere, ni miente,
viva de caricias y besos,
excítese con versos,
pero le pido no llorar,
cause envidia y no pena,
sonría con ganas,
beba, embriagase de noches,
vístase de galas,
permítame entrar,
a aquellos ojos,
déjeme si quiere,
que haga de este mundo el ideal,
mas no sea la ilegal,
que del barrio quieren echar.

Señora tome,
le entrego mis lentes,
no los empañe con lágrimas,
llénelos de alegría,
me sirven que no veo,
a poco soy ciego,
ante su inefable mirada.

Le digo ya doblada,
tal vez sea enviada,
usted y yo fuimos víctimas,
de quien corto papel y la formó,
porque este amor no quiero arrugar,
en su cuerpo quiero escribir,
no con un lápiz que la lastime,
escribir con mis labios,
que usted de mi fue propiedad,
no usar una buena sintaxis,
sino más bien firmarla como a un bien,
y que en su vida queden grabados mis besos.


Señora y si es que puede,
sáqueme de lo normal,
haga hasta de mi suelo,
extraordinario y tentador.
Señora mía,
señora de papel,
no se de mí, no se olvide de volver. 
MI AMIGO EL DUENDE

Jardín prohibido,
y lleno de misterio,
secuaz del duende,
que anoche cantó.

Amor según él busca,
detrás de mujeres,
me contó que cayó
borracho me dijo,
lo que nunca se atrevió,
sacó su botella,
algo raro guardaba,
dulce brebaje,
que mis miedos olvidaba.

El sombrero le apestaba,
sudado y cansado,
hablaba entre ironías,
la verdad que confesándola,
cobró razón y vida.

Era músico y cuentero,
de los antiguos certeros del norte,
aparecía con la luz,
moría con el día.
Vestido creía,
que las mujeres aceptarían,
darle tregua a la luna,
y a su estúpida canción.

Confundido llegaba,
después de cada desprecio,
lloraba en los escalones,
y volvía con el brebaje,
a esperanzas de tocar,
de nuevo a mi puerta.


El duende perdió la cuenta,
se hizo adicto a la noche,
imaginaba la casa,
dejando monedas,
lustró mis zapatos, como símbolo de gratitud,
pequeño y casi soñador,
mi amigo el duende partió,
sumergiéndose en el mercurio,
muriéndose en el adiós del para siempre.
SUEÑOS

Todas aquellas visitas,
en medianoche venían,
vacilaban mi oído,
retumbaban mis sentidos,
abundaban en mi cuarto,
tejían mi ombligo,
cortaban mis dedos,
y mutilaban mi opinión.

Recuerdo,
la mujer que una noche me beso,
me trasplantó el corazón a su mundo,
me enamoro,
violó mi cabello,
pinto mis labios,
dejó su silueta,
trazada en un cuadro.

Volando grité,
que era yo el rey del mundo,
me llamaron loco,
quebranté sus pupilas,
desperté en Jamaica,
marihuana en mi lengua, cercando mi razón,
bolsillos vacíos,
sonrisa profunda.
Sueño infeliz,
¿dónde me llevo esa boca?

Hasta que su mirada, cambió todo.

La duda del sentimiento,
continuo invadiéndome.
Apareció como siempre,
en el momento oportuno,
vestida con un jean y una simple blusa,
era mi compañera,
la copa de vino que siempre que quise tomar,
la mano que durmiendo,
me curo el dolor,
el sueño que de una u otra manera,
fue la excepción.


Tú la mentira,
tú el verbo,
tú el de la esquina,
tú que en la misa,
criticas entre líneas.
Tú el que llamas,
tú el que respondes,
tú el que lees,
tú el ‘gran ciudadano’
yo misionero,
tú ladrón,
tú hijo de Dios,
tú cuñado,
yo o tú, tú y yo.

Tú sincero,
tú el que dices puedo,
tú el ayudante,
el que colabora,
tú el que pintaste las paredes,
sin ninguna ayuda,
y todos piensan que eres delincuente,
tu eres el artista,
que a la calle le hacia falta.

Tú otra vez,
la llama perdida,
tú la enzima de tu propia vida,
tú en la noche
yo en el día,
tú el que con miedo cruzas en opiniones,
tú que amas reír,
tú el que a Correa alabaste y ahora odias,
tú pobreza,
tú riqueza,
tú que hablas,
sin la más mínima vergüenza.

Tú cantante y música,
tú flor y musa,
tú bella y bestia,
tú mentira fresca,
tú el que no sabías.
tú lo que necesitas,
es amor, comprensión y ternura.


MIS LETRAS MUERTAS

Mediocre yo,
infeliz y quizás mal hallado por momentos,
Era frágil más que el viento
y lloraba en viceversa.
Mi sintaxis soberbia,
no me ayudaba a escribir,
El vocabulario que usaba, insultaba a diccionarios,
Era víctima de masas y vivía en sus labios,
Daba miedo mi forma de ver la vida,
Si solo de día podía respirar,
Donde había quedado la dicha,
Y al amor por el arte Qué se yo y talvez;
La inspiración se me había ido.

Un verso,
Con poca franqueza,
Pues falsos eran los sentimientos,
Escritor sin son ni ton,
Sin música para mis oídos,
Peor tenía apoyo de quienes ayer me sonrieron,
Solo, vacío e incompleto y a falta de un beso,
‘’Mate al poeta que me tenía saturado’’

Ebrio dije lo que nunca me atreví,
En un estrado sin personas,
Ignorado fui Como Jim Morrison a Woodstock.

Queria negar mi realidad e huir de la mala racha,
Remando mis latidos hacia un supuesto olvido.
Sin fijarme que mis ríos,
Ya contaminados morían.

De nuevo la mencionada crítica
Me opacaba en mis propias letras.



CRISIS

Una vez de dos,
pinte mí casa de negro,
y en si por estrategia,
la crisis continuó.

Ella parecía dormida,
buscar su sonrisa era una vida.
El cigarro que fumaba,
yo lo amaba,
decir que no llegaba a casa,
era mentir,
vivía tan cerca que la piel,
ya besaba la mesa de la entrada.

Se evaporo el beso del ayer,
los cristales rotos,
eran lágrimas ya secas.

Dibujando en el espejo,
permanecí ahogado por recuerdos,
el cuarto, mi selva,
el techo, mi cielo,
la cama, mi calle,
el baño, mi bar preferido,
la ropa, confidente de esos días,
mi madre, la vecina más cercana,
The Beatles, aclaraban mis noches,
y mi novia no me conocía.

Confiaba en la luna,
mas no en la gente,
vivía vacío decretando,
feriado emocional.

Cerati allá en coma,
y los cuervos en mi ventana señalan,
que la bandera de Emelec ampara,
mi única y eterna alegría.


DARSE CUENTA


Entonces te das cuenta que los antisemitas matan a docenas en medio oriente diariamente,
Que la música clásica es mala porque Hitler la escuchaba y,
que somos vulnerables a enamorarnos porque el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra dos veces.
Había prostitutas que con los rostros empapados,
trasmitían de esquina a esquina que no eran sus noches.
De por medio el cliente infaltable, faltaba,
parecía que no era fácil vivir ahí donde olía a azufre,
y te das cuenta que nadie sabe el porqué de las cosas,
si tan solo la prostituta era doctora,
y despedida del trabajo decidió venderse en los arrabales.
Y la vieja mujer del pastor,
que en navidad recibía en caja forrada,
el regalo más puerco y quizás prometido del año,
comiendo el veinticinco el mejor pavo,
mientras el hermanito de la célula,
sin agua, ni pan con afrechos de deudas.

Te das cuenta que, el colegio y su pinche gente,
en el futuro te vale madre,
que la odiosa de la fila del medio,
solo gritó para mortificarte,
que los mejores amigos no los encuentras ahí,
la vida por ser vida te los presenta,
en un pacto inseguro de fidelidad.

Te das cuenta, que por más borracho que seas,
y si perdido ese sábado de concierto,
llegaste a casa sin motivo alguno,
ayudado por la mano que menos esperabas,
no era necesario escuchar el viejo sermón del tío ‘Carlos’
si hasta de tristeza se muere, y así el triste se va,
borracho o no, dependes de vos;
en consecuencia de los días mueres,
y a favor de la política encierras al país en llamas.

Te das cuenta que un beso,
te eleva, te mata, te secuestra,
te lleva, te devuelve;
y te das cuenta que siempre,
esa piedra o ese camino por conquistar,
será el rio de pirañas que nunca que quisiste cruzar.